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Junquillo de ventana: la pieza pequeña que decide qué vidrio te cabe

Es la tapa que deja el vidrio dentro de la hoja. Cuesta poco, no aparece en ningún presupuesto y sin embargo condiciona tres cosas grandes: si el acristalamiento se puede sacar desde la calle, si el agua que entra puede salir y qué espesor de vidrio admite tu ventana.

¿Qué es el junquillo de una ventana?

El junquillo es el perfil que recorre el perímetro del hueco acristalado y retiene el vidrio contra el marco o la hoja. Va encajado a presión en el propio perfil, no atornillado, y se desmonta sin desarmar la ventana: es, literalmente, la tapa que deja el acristalamiento dentro. Si lo quitas, el vidrio se queda apoyado en el rebaje del perfil (el galce) sin nada que lo sujete.

Es la pieza más barata de una ventana y la que menos se mira al comprarla. Y sin embargo decide tres cosas que sí importan: si el vidrio se puede desmontar desde fuera, si el agua que entra en el galce tiene por dónde salir y qué espesor de acristalamiento cabe en esa hoja.

¿Qué sujeta el junquillo y qué no sujeta?

Aquí hay un malentendido extendido: el junquillo no soporta el peso del vidrio ni lo aprieta directamente. Su trabajo se reparte con dos piezas que quedan escondidas.

  • Los calzos soportan y posicionan el vidrio dentro del galce: los de apoyo cargan el peso y los laterales impiden que se mueva. Su colocación no es aleatoria (la práctica habitual sitúa los dos calzos de apoyo a una distancia de las esquinas equivalente a una décima parte del lado sobre el que se apoyan), y un vidrio mal calzado descuelga la hoja. Entonces la ventana roza al cerrar y nadie sospecha del acristalamiento.
  • Las juntas de acristalamiento, los cordones de goma que van entre el vidrio y el perfil por las dos caras, son las que de verdad aprietan y sellan. La interior suele ir montada sobre el propio junquillo.
  • El junquillo mantiene todo eso en su sitio y cierra el galce, de modo que ni se vea el canto del vidrio ni se puedan tocar los calzos.

Que el vidrio no toque nunca directamente el perfil ni otro vidrio es una regla básica de montaje: el contacto rígido es lo que provoca roturas cuando el acristalamiento dilata.

¿El junquillo va por dentro o por fuera?

En una ventana moderna, por dentro. En la carpintería antigua iba muchas veces por fuera, y la diferencia se nota en cuatro sitios a la vez:

Qué cambia según por dónde vaya montado el junquillo.
 Junquillo interiorJunquillo exterior
Dónde se veDesde dentro de la habitaciónDesde la calle
Cambiar un vidrio rotoDesde dentro, sin andamio ni escaleraDesde fuera, con lo que eso implica en altura
Agua y estanqueidadEl galce drena al exterior por el perfilEl drenaje va perforado en el propio junquillo y se atasca con más facilidad
¿Se puede sacar el vidrio desde la calle?NoSí: es su punto débil clásico
Dónde se encuentra hoyLo normal en PVC, aluminio y madera actualesCarpintería antigua y algunos fijos

Ese cuarto punto es el que merece una mirada en una vivienda con ventanas viejas: un junquillo exterior deja el acristalamiento accesible desde fuera sin romper nada. Aquí lo tratamos como lo que es, un detalle de montaje del hueco; proteger la vivienda frente a una entrada forzada es asunto del blog hermano Hogar Blindado.

¿Por qué cambia el junquillo si cambias el vidrio?

Porque el galce tiene una profundidad fija que da el perfil, y el junquillo es lo que rellena lo que sobra. Si el vidrio es más grueso, ocupa más galce y el junquillo tiene que ser más corto; si es más fino, más largo.

Por eso cada serie de carpintería publica una tabla de junquillos por espesor de acristalamiento. Y por eso un junquillo no se compra por metros: es un componente de una serie concreta de un fabricante concreto. De ahí salen tres consecuencias que explican muchas conversaciones frustrantes con un instalador:

  1. Sustituir un vidrio por otro del mismo espesor no toca el junquillo: se desmonta y se vuelve a montar el mismo.
  2. Pasar de un vidrio sencillo a un doble acristalamiento, o de un doble a uno acústico más grueso, exige el junquillo correspondiente de esa serie. Suele existir, pero hay que pedirlo junto con el vidrio.
  3. Hay un tope. Cuando el acristalamiento nuevo no cabe en el galce ya no hay junquillo que valga: el límite lo pone el perfil, no el vidrio. Es la razón real por la que poner un triple en una ventana existente muchas veces no es posible sin cambiar la hoja entera, y conviene saberlo antes de encargar el vidrio.

Hay un matiz que se olvida: al cambiar el acristalamiento cambian el peso de la hoja y las prestaciones del conjunto. Los valores que declara el fabricante (transmitancia, aislamiento acústico, permeabilidad al aire) se refieren a la ventana tal como se ensayó, con su marco, su herraje y su vidrio. Si cambias el vidrio por la vía rápida, esos números dejan de describir lo que hay montado en la pared.

¿De qué está hecho un junquillo?

Es del mismo material que la carpintería, y eso cambia cómo se comporta al desmontarlo. El de PVC se clipa a presión y suele llevar la junta integrada. Es el más fácil de soltar y el que más sufre si haces palanca con una herramienta metálica.

El de aluminio queda más rígido y admite peor una mala maniobra: una vez vencida la pestaña de clipado, no vuelve a encajar igual. El de madera es una moldura, muchas veces clavada o atornillada. Y forma parte del dibujo de la carpintería, así que en rehabilitación de fachadas protegidas su perfil suele estar condicionado.

¿Cómo saber qué junquillo necesitas?

Los cuatro junquillos de un hueco están cortados a inglete a la medida exacta de su lado, así que no son intercambiables ni entre sí ni entre ventanas. Con eso en mente, identificar el que hace falta son seis pasos:

  1. Localiza la serie y el fabricante. Suelen estar grabados o etiquetados en el canto de la hoja abierta; si la ventana es reciente, también constan en la documentación de entrega.
  2. Suelta un junquillo corto y sácalo entero. Se libera con una cuña o una espátula fina por el centro del lado, haciendo palanca contra el perfil, nunca por la esquina ni contra el vidrio. Con uno solo fuera, el acristalamiento sigue retenido por los otros tres.
  3. Mide la longitud y fotografía la sección. El corte transversal es lo que identifica la pieza dentro de la serie.
  4. Mide el espesor del acristalamiento, que queda a la vista, y anota si es hoja sencilla, doble o triple.
  5. Aprovecha para mirar la junta y los drenajes del fondo del galce antes de volver a clipar el junquillo, presionando de los extremos hacia el centro.
  6. Pide la pieza por referencia al distribuidor de esa carpintería. No hay equivalencias entre marcas.

Y aquí está la línea de corte: soltar un junquillo para identificarlo, medirlo o recolocar una junta es una cosa; sacar el vidrio es otra. En cuanto se quita el último junquillo el acristalamiento queda suelto.

Un doble acristalamiento de un hueco corriente pesa bastante más de lo que la gente calcula y tiene cantos que cortan. Es trabajo de dos personas, con guantes de corte, y lo razonable es que lo haga quien lo montó. Si el vidrio está roto o agrietado, no se toca: un templado roto suelta fragmentos en cuanto se mueve y un laminado agrietado sigue entero pero corta igual.

¿Qué problemas da un junquillo?

  • Se sale o no clipa. Casi siempre es una pestaña vencida por un desmontaje anterior hecho con destornillador. La pieza es de recambio; forzarla otra vez solo alarga el problema.
  • Silba o vibra con el viento. Suele ser la junta de acristalamiento endurecida, que ha dejado de apretar y permite que el vidrio se mueva unas décimas.
  • Entra agua por el interior del hueco. Antes de culpar al sellado exterior conviene mirar si los drenajes del galce están tapados: cuando el fondo del galce no evacúa, el agua acaba saliendo por donde puede.
  • Vaho o manchas entre los dos vidrios. Eso ya no es el junquillo: es el sellado perimetral de la unidad de vidrio aislante, que ha perdido estanqueidad, y se resuelve cambiando el acristalamiento. La condensación en la cara interior del vidrio, que es otra cosa distinta, la trata Adiós Humedades.

¿Qué preguntar sobre el junquillo antes de encargar una ventana?

  1. Qué espesores de acristalamiento admite la serie y con qué junquillo cada uno. Es lo que decide si dentro de unos años se podrá mejorar el vidrio sin cambiar la ventana.
  2. Si el junquillo va al interior, que es lo esperable, y qué ocurre en los fijos, donde a veces no es así.
  3. Si el recambio está disponible como pieza suelta de la serie, con su referencia. Vale también para la junta de acristalamiento.
  4. Qué acabado tiene en ventanas lacadas o foliadas: el junquillo se ve desde dentro y es la pieza que más canta si no va a juego. Está desarrollado en colores y acabados.
  5. Que la oferta incluya el acristalamiento y su montaje (calzado y juntas), no solo el vidrio. Qué debe figurar por escrito está en qué debe poner un presupuesto de ventanas.

Entonces, ¿hay que preocuparse por el junquillo?

Al comprar una ventana, preocúpate por una sola cosa: el rango de espesores de vidrio que admite la serie. Ahí se decide en silencio hasta dónde podrá llegar ese hueco en aislamiento térmico y acústico. Lo demás (material, acabado, recambio) se resuelve cuando hace falta. Y si la duda de fondo es qué marco y qué vidrio pedir para un problema concreto, el comparador de ventana lo resuelve en cuatro preguntas, sin marcas ni precios.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el junquillo de una ventana?

Es el perfil que recorre el perímetro del hueco acristalado y retiene el vidrio contra el marco o la hoja. Va encajado a presión en el propio perfil y se desmonta sin desarmar la ventana. No soporta el peso del vidrio, eso lo hacen los calzos, ni sella por sí mismo: lo hace la junta de acristalamiento que lleva alojada.

¿El junquillo tiene que ir por dentro o por fuera?

Por dentro, que es lo normal en la carpintería actual de PVC, aluminio y madera. Con el junquillo al interior el vidrio se cambia desde dentro de la vivienda, el galce drena por el perfil y el acristalamiento no se puede desmontar desde la calle. El junquillo exterior es propio de la carpintería antigua y tiene esos tres inconvenientes.

¿Sirve el mismo junquillo si cambio el vidrio por uno más grueso?

No. El galce tiene una profundidad fija que da el perfil y el junquillo rellena lo que sobra, así que a mayor espesor de vidrio corresponde un junquillo más corto. Cada serie publica su tabla de junquillos por espesor. Y hay un tope: cuando el acristalamiento nuevo no cabe en el galce no hay junquillo que lo resuelva, y habría que cambiar la hoja.

¿Se puede quitar un junquillo sin romperlo?

Sí, con una cuña o una espátula fina introducida por el centro del lado y haciendo palanca contra el perfil, nunca por la esquina ni contra el vidrio. Los cuatro están cortados a inglete a la medida de su lado, así que hay que marcarlos para devolver cada uno a su sitio. Sacar el vidrio ya es otra cosa: pesa, corta y es trabajo de dos personas.

Fuentes

Lo que se explica aquí se apoya en estas fuentes oficiales. Si consultas una y no coincide con lo que lees, manda la fuente: se corrige el artículo.

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