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Cambiar, instalar y mantener

Dos presupuestos de ventanas con el mismo importe pueden ser cosas muy distintas. La diferencia casi nunca está en el precio: está en lo que no ponen.

Fachada antigua de ladrillo con dos ventanas de rejería y macetas con plantas, junto a una puerta verde oscuro con el número 1971.
Dos presupuestos con el mismo número final pueden estar describiendo ventanas muy distintas.

Con obra o sin obra

La sustitución sin obra (también llamada renovación o forrado) aprovecha el marco antiguo: se retira la hoja, se limpia el marco existente y se monta el nuevo encima. Es rápida, apenas genera polvo y no toca el revestimiento interior. Su precio a pagar es que se pierde superficie de vidrio, porque el marco nuevo se suma al viejo. Y que hereda cualquier problema que tuviera el premarco original.

La sustitución con obra retira todo hasta el hueco y monta desde cero. Mantiene la superficie acristalada, permite corregir defectos y resolver bien el sellado perimetral, y es la que de verdad garantiza estanqueidad. A cambio: obra, polvo y remates.

Sea cual sea, hay dos puntos donde se juega el resultado y casi nunca se discuten: el sellado perimetral entre marco y obra. Y la continuidad del aislamiento en la caja de persiana, que en muchas viviendas es el mayor agujero térmico del hueco entero, mucho más que la propia ventana.

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Fuentes

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