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Mosquiteras

La mosquitera se elige por cómo abre tu ventana, no por gusto. Si el tipo no encaja con la apertura, estorba desde el primer día.

Ventana de marco blanco sobre una fachada de tablillas marrones, con una mosquitera de malla instalada y sombras de ramas proyectadas encima.
La mosquitera que no encaja con la apertura de la ventana estorba desde el primer día.

Cada apertura pide una mosquitera

La enrollable se recoge en un cajón cuando no se usa y es la solución habitual para ventanas practicables y oscilobatientes: no molesta el resto del año y se acciona con una mano.

La corredera monta sobre guía y es la que corresponde a una ventana corredera, porque acompaña el mismo movimiento. La fija (un marco atornillado) es la más barata y la más estanca al insecto. Pero impide limpiar el vidrio por fuera y sacar el brazo, así que solo tiene sentido en huecos que no se usan. La plisada es la opción para aberturas anchas, como una salida a terraza.

De la malla: la estándar de fibra de vidrio cumple para mosquitos; existen mallas de paso más fino para insectos pequeños, que reducen algo el paso de aire, mallas reforzadas resistentes a uñas de gato y mallas de mayor visibilidad, que casi no se ven.

Y si vas a pedirla a medida, mide el hueco real y no la ventana. Y anota dónde hay obstáculos: manillas, persianas, tiradores y el propio sentido de apertura son lo que decide si el modelo elegido cabe.

Guías de mosquiteras

Fuentes

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