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Acristalamiento de porches: qué determina el precio

El precio de acristalar un porche no sale de los metros de cristal: sale de lo que la estructura tiene que aguantar y de dónde acaba el agua.

El precio de acristalar un porche no sale de los metros de cristal. Lo mueven cinco cosas que casi nunca aparecen desglosadas en la oferta. La primera: qué viento y qué nieve tiene que aguantar la estructura en tu localidad. La segunda: qué clase de vidrio exige la norma según el desnivel que haya al otro lado. Después, por dónde se evacúa el agua, si el cerramiento es fijo o se abre, y a qué se ancla todo.

Este blog no publica precios ni €/m² (caducan, y un número suelto no sirve para decidir). Lo que sigue explica por qué dos presupuestos del mismo porche pueden no parecerse en nada y qué tiene que constar por escrito para que sean comparables.

¿Por qué dos presupuestos del mismo porche se parecen tan poco?

Porque rara vez presupuestan lo mismo. Una oferta puede describir una estructura ligera con vidrio templado y un cerramiento corredero. Otra describe una estructura calculada para la nieve de la zona, vidrio laminado en cubierta, canalón dimensionado y conectado a una bajante. Y un anclaje comprobado contra el elemento que lo recibe. Los metros cuadrados coinciden y el producto no.

La consecuencia práctica es que el total no es el dato que hay que comparar. Lo comparable son las partidas técnicas, y todas las que siguen tienen una regla escrita detrás que se puede consultar.

El viento y la nieve: el sumando que no se ve

Un porche acristalado es una estructura a la intemperie, y el Código Técnico la trata como tal. El DB-SE-AE calcula la presión del viento como qe = qb · ce · cp. Parte de una presión dinámica (de forma simplificada, 0,5 kN/m² en cualquier punto del territorio español).

A eso suma un coeficiente de exposición que crece con la altura y con lo despejado del entorno, y un coeficiente de forma. En el borde del mar ese coeficiente arranca ya en 2,4 a tres metros de altura; en zona urbana, en 1,3.

La nieve separa todavía más. Mira el valor característico de sobrecarga sobre terreno horizontal que el DB-SE-AE tabula por capitales. Va de 1,2 kN/m² en León, 1,0 en Ávila y Cuenca o 0,9 en Soria y Teruel, a 0,2 kN/m² en Valencia, Alicante, Almería, Sevilla o Málaga: seis veces.

El mismo porche, con el mismo vidrio y el mismo sistema, no es la misma estructura en León que en Valencia. Y el atajo de suponer 1,0 kN/m² no vale aquí: el propio documento lo reserva a cubiertas planas de edificios de pisos por debajo de 1.000 m. Manda calcular «en otros casos o en estructuras ligeras, sensibles a carga vertical». Eso es exactamente lo que es un porche.

Hay además una hipótesis que falta muy a menudo: el porche también tiene que aguantar abierto. Cuando en al menos dos de sus lados el área de huecos supera el 30 % del lado, el DB-SE-AE manda tratarlo como una marquesina o una pared libre. Y aparece entonces una presión interior que se suma a la exterior. Un cerramiento calculado solo con las hojas cerradas está calculado para la mitad de su vida útil.

¿Qué vidrio exige la norma en un porche?

No es una preferencia del instalador. El DB-SUA obliga a que los vidrios situados en áreas con riesgo de impacto (y que no tengan delante una barrera de protección) tengan una clasificación X(Y)Z según la norma UNE-EN 12600:2003. La clase depende de la diferencia de cotas a ambos lados del vidrio. Por debajo de 0,55 m basta con X igual a 1, 2 o 3. Entre 0,55 y 12 m, Y debe ser B o C y Z, 1 o 2. Por encima de 12 m, Z tiene que ser 1.

Las áreas con riesgo de impacto son, en paños fijos, la franja entre el suelo y 0,90 m. Y en puertas, hasta 1,50 m de altura y 0,30 m a cada lado. Las partes vidriadas de las puertas van siempre en laminado o templado capaz de resistir sin rotura un impacto de nivel 3.

Hay además una partida que se olvida en casi todos los presupuestos: las grandes superficies acristaladas que se pueden confundir con una abertura deben llevar señalización visualmente contrastada en toda su longitud. La franja inferior va a una altura de entre 0,85 y 1,10 m, y la superior, de entre 1,50 y 1,70 m.

Solo se libran si hay montantes separados 0,60 m como máximo o un travesaño a esa altura inferior. En un porche de vidrio continuo eso significa, o un travesaño, o una banda tratada: cuesta dinero y tiene que estar escrito.

El agua: el canalón no se elige a ojo

El DB-HS dimensiona el canalón según la superficie de cubierta y la pendiente, no según el gusto. Para un régimen de 100 mm/h, un canalón semicircular al 1 % de pendiente sirve hasta 45 m² con 100 mm de diámetro nominal y hasta 80 m² con 125 mm. Si la pendiente baja al 0,5 %, esos mismos 100 mm solo cubren 35 m².

Cuando la intensidad pluviométrica de la zona no es 100 mm/h (la sacas del mapa de isoyetas del propio documento), corriges la superficie servida con un factor f = i / 100.

Un presupuesto que dice «canalón de aluminio lacado» y nada más no está describiendo la instalación. Falta el diámetro, la pendiente, por dónde baja y dónde descarga, que es lo que decide si el agua acaba en la red o en el jardín del vecino.

¿Qué cambia entre las tres formas de cerrar un porche?

SoluciónQué resuelveQué exige a la estructuraDónde se dispara el presupuesto
Solo techo fijoLluvia y sol; el espacio sigue siendo exteriorNieve y succión de viento en cubierta; vidrio laminado sobre la cabezaLuz entre apoyos: cuanto más se quiere sin pilares, más estructura
Techo fijo + laterales correderosCierra el espacio y lo hace usable en inviernoAdemás, viento sobre los paños verticales y la hipótesis de porche abiertoNúmero de hojas, guías, clase de vidrio y la señalización del DB-SUA
Techo móvil + lateralesCierra en invierno y destapa en verano, que es lo que evita el efecto invernaderoLo anterior más el mecanismo, el apilado y el paso del agua con el techo abiertoMotorización, mantenimiento de guías y canalones, y la garantía del motor

La estructura portante en sí (pérgolas de madera, porches de obra y toldos exteriores) la cubre nuestro blog hermano El Jardín al Día. Aquí nos ocupamos del acristalamiento y de lo que arrastra.

«Pared de cristal exterior»: el mismo trabajo con otro nombre

Lo que mucha gente busca como pared de cristal exterior son dos productos distintos. Uno es un paño fijo acristalado, que no se abre y se mide por superficie. El otro es un cerramiento corredero o plegable, que se mide por metro lineal de hueco y por altura y lleva guías, hojas y herrajes. No son comparables entre sí. Pedir «precio de pared de cristal» sin decir cuál de los dos garantiza recibir ofertas que no se pueden enfrentar.

En los dos casos se aplica lo mismo: clase de vidrio según el desnivel, señalización si puede confundirse con una abertura. Y una estructura calculada para el viento del emplazamiento.

Qué debe figurar por escrito para poder comparar

Si la oferta trae estos puntos, dos presupuestos se pueden enfrentar aunque los totales no se parezcan. Si no los trae, no hay comparación posible.

Señales de que falta algo

Un presupuesto de una línea con un total. La palabra «cristal» sin composición ni clasificación de impacto. Ninguna mención a la nieve o al viento de la zona en un porche con cubierta. Un canalón sin diámetro ni punto de descarga. Un anclaje descrito como «fijación a fachada» sin decir a qué elemento ni quién comprueba que lo admite. Y el descuento que caduca esta tarde, que es la señal más vieja de todas.

No publicamos precios ni €/m², ni importes o plazos de ayudas: cambian con cada convocatoria y con cada temporada. Lo que damos es lo que hace comparables dos ofertas.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto cuesta acristalar un porche?

No damos cifras, y el motivo no es la prudencia: un precio por metro cuadrado no significa nada mientras no se sepa qué nieve y qué viento tiene que aguantar la estructura, qué clase de vidrio exige el desnivel, cuántas hojas se abren y a qué se ancla todo. Dos porches de la misma superficie pueden ser trabajos muy distintos. Lo que sí se puede hacer es exigir que las ofertas describan esas variables, y entonces compararlas.

¿Se paga por metro cuadrado o por metro lineal?

Depende de la partida. La cubierta acristalada se mide por superficie; un cerramiento corredero o plegable se mide por metro lineal de hueco y por altura, porque lo que cuesta son las guías, las hojas y los herrajes. Mezclar las dos unidades en una comparación es la forma más rápida de equivocarse.

¿Es más barato acristalar solo los laterales y dejar el techo como está?

Suele serlo, pero cambia el producto: sin cubierta estanca el espacio sigue siendo exterior y el agua de la cubierta actual tiene que seguir evacuando igual. Conviene decidirlo antes de pedir precios, porque un presupuesto de laterales y otro de porche completo no son ofertas competidoras.

¿Hace falta licencia para acristalar un porche?

El trámite lo fija cada ayuntamiento y conviene consultarlo antes del presupuesto, no después: el tratamiento de una solución desmontable y de una fija no siempre es el mismo, y en una vivienda en comunidad hay además que dar cuenta de las obras a quien la represente.

¿Qué pasa si el instalador no puede dar la clase de vidrio?

Es una mala señal. La clasificación de resistencia al impacto es un dato declarado del producto, existe precisamente para poder compararlo y quien lo suministra la tiene. Un proveedor que no puede darla tampoco puede demostrar que lo que va a instalar cumple lo que exige el desnivel del hueco.

Fuentes

Lo que se explica aquí se apoya en estas fuentes oficiales. Si consultas una y no coincide con lo que lees, manda la fuente: se corrige el artículo.

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