Inicio › Madera › Ventana bronce: anodizado o lacado y qué pedir

Ventanas bronce, anodizados y otros acabados especiales

El bronce no es un material: es cómo se trata la superficie del aluminio. Y casi nadie lo elige por gusto, lo elige porque tiene que igualar la fachada.

¿Qué es exactamente una «ventana bronce»?

En España, quien busca ventanas bronce casi siempre habla de carpintería de aluminio con acabado anodizado en tono bronce. Es el acabado que se montó a millones en edificios de los años setenta, ochenta y noventa, y sigue puesto en media fachada del país. No es un material distinto ni una aleación de bronce: es una manera de tratar la superficie del aluminio.

Hay una segunda cosa que se llama igual y conviene separar desde el principio: el vidrio bronce. Es una luna tintada en masa de ese mismo color, que se usó en la misma época para frenar el sol. Marco bronce y vidrio bronce aparecían juntos en la misma obra, pero son productos independientes. Hoy solo uno de los dos sigue teniendo sentido técnico.

¿Por qué la mayoría de la gente busca bronce y no otro color?

Casi nunca es por gusto. Se busca porque hay que igualar lo que ya está puesto: cambias una ventana en un bloque cuyas fachadas son todas bronce. Y la nueva tiene que parecerse a las de los vecinos.

Ese condicionante no es estético, es jurídico. La Ley de Propiedad Horizontal reconoce al propietario la facultad de modificar los elementos arquitectónicos de su piso o local.

Pero siempre que no menoscabe o altere la seguridad del edificio, su estructura general, su configuración o estado exteriores. O perjudique los derechos de otro propietario, y añade que debe dar cuenta de esas obras previamente a quien represente a la comunidad. Sobre ese suelo legal, muchos edificios tienen además estatutos o acuerdos propios que fijan el color y el despiece de la carpintería.

La consecuencia práctica: antes de elegir acabado, la pregunta no es al carpintero, es al administrador de la finca. Y conviene que la respuesta quede por escrito, porque un acabado que haya que rehacer no se repinta en el hueco.

¿Anodizado o lacado? No dan el mismo bronce

Son los dos caminos para darle color al aluminio, y la diferencia importa justamente cuando hay que igualar algo existente.

El anodizado es un proceso electroquímico que engorda y sella la capa de óxido natural del propio aluminio y la colorea. El acabado forma parte del metal, no está encima. Por eso envejece muy bien. Y por eso mismo no existe una carta universal de tonos: el bronce anodizado se pide por profundidad de tono (del más claro al negro) y el resultado depende de la aleación y del baño concreto.

El lacado es una pintura en polvo aplicada sobre el perfil y curada al horno. Da acceso a cartas de color enormes y a cualquier referencia de catálogo, incluidos bronces. Pero es una capa sobre el metal, con su propio comportamiento y su propia garantía.

Las dos vías de acabado del aluminio y qué preguntar de cada una.
AnodizadoLacado
Qué esCapa de óxido del propio aluminio, engordada, coloreada y selladaPintura en polvo aplicada y curada al horno sobre el perfil
Dónde está el colorDentro de la capa, integrado en el metalEncima, en la capa de pintura
Cómo se pidePor tono y por clase de espesor de la capaPor referencia de la carta de color
Variedad de colorLimitada: la gama del bronce, inox y negroPrácticamente ilimitada, incluido imitación madera
Repetibilidad entre pedidosBaja: el tono varía entre baños y aleacionesAlta: la misma referencia da el mismo color
Reparación de un roceDifícil de retocar sin que se noteSe retoca con producto del sistema

Entonces, ¿se puede igualar un bronce antiguo?

Aproximarse sí; clavarlo, casi nunca. Hay tres razones que se suman y conviene conocerlas antes de firmar, no después:

  • La ventana existente lleva décadas a la intemperie y su tono ya no es el del día que se instaló.
  • Si lo antiguo es anodizado y lo nuevo se resuelve con un lacado que lo imita, los dos acabados reaccionan distinto a la luz: a mediodía pueden parecer iguales y al atardecer, no.
  • Un anodizado nuevo tampoco garantiza el mismo tono, porque depende del baño y de la aleación de ese pedido concreto.

Lo que sí puedes hacer es reducir la sorpresa: pedir una muestra física del acabado (no una foto ni una carta impresa, que mienten en pantalla y en papel) y compararla contra la ventana existente, en la fachada, a la luz del día y a dos horas distintas. Es media hora de trabajo que evita el único problema de este acabado que no tiene arreglo posterior.

¿Qué hay que especificar en el pedido?

Un presupuesto que solo diga «bronce» no es comparable con ningún otro. Estas son las líneas que lo hacen comprobable:

  • Anodizado o lacado, dicho con esa palabra, y el tono o la referencia exacta.
  • En anodizado, la clase de espesor de la capa, que se declara en micras y tiene clases normalizadas: «anodizado» a secas no dice cuánta capa lleva, y en exterior es precisamente la capa lo que se paga.
  • Qué caras van en ese acabado. El bicolor (un acabado fuera y otro dentro) es una operación distinta y se factura distinto.
  • La garantía del acabado, que no es la misma que la de la ventana ni que la del vidrio.
  • Si hay elementos añadidos (tapajuntas, vierteaguas, remates y el cajón de persiana), que vayan en el mismo acabado: es el olvido clásico y es lo que se ve desde la calle.

¿Y los otros acabados especiales?

Junto al bronce, los dos que más se piden son el imitación madera y los bicolores.

El imitación madera se consigue por sublimación o con lámina decorativa sobre el perfil. Su papel es el inverso al de la ventana mixta: aquí se busca el aspecto de la madera sin la madera, mientras que en la ventana mixta hay madera de verdad por dentro y aluminio solo en la cara exterior. Si quieres el tacto, la inercia y el envejecimiento de la madera, la lámina no los da. Si quieres el aspecto sin mantenimiento, es una solución razonable.

El mismo mecanismo, con sus propios matices, funciona en los perfiles de plástico: cómo se le da color a un perfil de PVC y qué cambia según la vía elegida está contado en ventanas de PVC grises.

Un último aviso sobre el vidrio bronce

Si además de la carpintería quieres recuperar el vidrio tintado en bronce, conviene saber qué hacía y qué hace hoy ese trabajo. La luna tintada frena el sol absorbiendo radiación, lo que la calienta y, de paso, oscurece el interior todo el año, también en invierno.

El control solar actual se resuelve con capas sobre el vidrio, que reflejan buena parte de la carga solar dejando pasar bastante más luz y sin teñir la vista. Es decir: el bronce del marco es una decisión de fachada, pero el bronce del vidrio, hoy, tiene sustituto técnico mejor.

Preguntas frecuentes

¿Las ventanas bronce son de aluminio o de bronce?

De aluminio. «Bronce» nombra el acabado de la superficie, no el metal del perfil: es el tono clásico del aluminio anodizado que se instaló masivamente entre los años setenta y noventa. También existen lacados que imitan ese tono sobre el mismo aluminio.

¿Puedo cambiar solo una ventana de un bloque con carpintería bronce?

Técnicamente sí, pero antes hay que mirar dos cosas: lo que digan los estatutos o acuerdos de la comunidad sobre el color y el despiece de la carpintería, y el hecho de que la Ley de Propiedad Horizontal condiciona la modificación de elementos arquitectónicos a que no se altere la configuración o el estado exteriores del edificio, con aviso previo a quien represente a la comunidad. Conviene tener la respuesta por escrito antes de encargar nada.

¿Qué dura más, el anodizado o el lacado?

No hay una respuesta única, porque lo que dura depende de la calidad de cada acabado y de la exposición. Lo que sí cambia es la naturaleza: en el anodizado el color forma parte de la capa de óxido del propio aluminio y en el lacado es una capa de pintura sobre el metal. Para comparar ofertas hay que pedir la clase de espesor en el anodizado y la garantía del acabado en los dos casos.

¿Se puede pintar una ventana de aluminio bronce para cambiarle el color?

Repintar en obra no es lo mismo que lacar: el lacado industrial se aplica en polvo sobre el perfil desnudo y se cura al horno, algo que no se puede reproducir con la ventana colgada. Un repintado en el hueco es siempre una solución provisional y, si hay que igualar la fachada del edificio, además necesita la conformidad de la comunidad.

Fuentes

Lo que se explica aquí se apoya en estas fuentes oficiales. Si consultas una y no coincide con lo que lees, manda la fuente: se corrige el artículo.

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